Estoy seguro de que, al igual que yo, lo primero que le pides a un cosmético es que funcione y cumpla con lo que promete. De nada serviría disponer del mejor de los productos si no aporta nada a nuestra piel y no da solución al problema que quieres poner remedio. Después de este requisito tan importante están otros como son los ingredientes, el precio o incluso la textura y aroma, que equilibrarán la balanza para que te decidas por uno u otro. Pero, que ocurre cuando entran en conflicto dos de los requisitos más importantes? ¿Cuál es tu línea roja?
Si bien es cierto que cada día que pasa la cosmética natural crece y las posibilidades de formulación aumentan, seguimos encontrando carencias en determinados productos. Encontrar un producto 100% natural que cumpla todos nuestros requisitos no siempre es posible.
Por este motivo, en muchas ocasiones, tendremos que decidir y escoger entre la eficacia de un producto y los ingredientes con los que cuenta. Por esta razón en el mercado existen muchos productos que cumplen su función pero sus fórmulas no son tan deseables como podríamos pretender si nos basamos en el porcentaje de ingredientes naturales que contiene.
La línea roja que da título a este debate es la que se situa entre eficacia y la composición. Una vez que empieces a probar cosmética natural te darás cuenta de muchas cosas. La primera de ellas es que hay un mundo de posibilidades, y la segunda, que no siempre es posible encontrar los resultados que puede ofrecer un producto convencional.
No debemos caer en el error de obsesionarnos y echar por tierra todo el trabajo que se ha conseguido hasta la fecha en el campo de la química. Es cierto que existen muchos ingredientes que debemos evitar utilizar en nuestra piel pero no todos son perjudiciales. No al menos si los utilizamos de manera eficaz e inteligente, pues en determinados casos, la parte negativa de un compuesto se puede convertir en un punto positivo y deseable. Y me explico con un ejemplo.
Las parafinas están presentes en muchos cosméticos y tienen mala fama. Efectivamente, debemos evitarlas pues son oclusivas, lo que significa que en forman una capa sobre la piel que impide que esta respire, reduciendo la posibilidad de eliminar toxinas. Además, la inclusión de parafinas hará que el producto no llegue a asimilarse en nuestro organismo, con lo cual estaríamos tirando el dinero.
Pero cuidado, esta propiedad de las parafinas es un punto positivo si hablamos, por ejemplo, de un bálsamo labial que lo que busca es proteger nuestro labios del frío. La piel de los labios tiene una función distinta a la de la cara, por ese motivo es importante mantenerla protegida. La presencia de las parafinas en un bálsamo labial cumplirán la función de mantenerlos protegidos e hidratados.
Otro asunto que ya trataremos más adelante es la calidad de las parafinas utilizadas. De este modo podemos encontrar parafinas blancas, ambar o marron, siendo estas últimas las menos aconsejables. Así que ya ves que, de este modo, un compuesto que no está bien visto puede tener sentido mantenerlo en determinados casos y fórmulas.
A nivel personal, yo sitúo mi línea roja entre los dos aspectos de este post. Por un lado quiero que mis productos sean lo más naturales posibles, pero por otro lado también quiero que funcionen correctamente y me ayuden a tener una piel lo más sana posible. Esto no quiere decir que el uso de ingredientes naturales no lo haga, pero si existe un compuesto que lo hace de mejor manera, creo que no debería existir ningún problema en usarlo.
Al igual que en todo, la clave del éxito, para mi, está en lograr un producto equilibrado, que sepa unir lo mejor de cada parte. Química y naturaleza unidas de la mano para darnos productos de los cuales enamorarnos con cada uso.
Cada persona es libre de decir cual es su línea roja, y por eso este post tiene forma de debate. Te planteo varias preguntas que me encantaría contestases en los comentarios junto con el resto de lectores. Estoy seguro de que podrás aportar un montón de información para completar este artículo.
¿Cómo de natural debe ser un producto para ser bueno? ¿Aceptarías el uso de determinados ingredientes químicos a favor de la eficacia de un producto? ¿Entenderías un producto natural que incluyese químicos para cumplir una determinada función? ¿Donde sitúas tu línea roja?
Este artículo está incluído dentro de la Guía de Cosmética Natural para Principiantes. Si te ha gustado recuerda que puedes suscribirte al blog utilizando el formulario que encontrarás al final de este artículo.
 
Potisman
Este post ha sido redactado según el Código Básico.

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